La Adicción Sexual es una Intimidad Falsa

Esta ruta conduce al dolor que el adicto ha estado evitando y del que Jesús quiere encargarse. Mientras que los recuerdos dolorosos, los temores al rechazo y las creencias pecaminosas centrales se procesan, el adicto comenzará a entender lo que es verdaderamente la intimidad. Comenzará a descubrir que su necesidad de recibir y dar amor verdadero se vuelve más poderosa que su adicción.

La mujer vio que el fruto del árbol era bueno para comer, y que tenía buen aspecto y era deseable para adquirir sabiduría, así que tomó de su fruto y comió. Luego le dio a su esposo, y también él comió. En ese momento se les abrieron los ojos, y tomaron conciencia de su desnudez. Por eso, para cubrirse entretejieron hojas de higuera. (Génesis 3:6-7)

Varón y Hembra – el Diseño Deseado de Dios


Dios creó la humanidad a Su propia imagen. Esta verdad tiene muchas facetas. Es importante notar que lo que Dios nos ha revelado sobre Su relación trina también se aplica a la relación entre el hombre y la mujer. Nuestro Dios es una Trinidad. Mientras existe un solo Dios, hay tres Personas en la Trinidad. Aunque el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo son claramente diferentes, están conectados íntimamente como un Ser en una comunión santa sin conflicto, temor o desunión. Consecuentemente, esta comunión está en la creación de Dios del hombre y la mujer.

Después de crear a Adán, Dios dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Génesis 2:18). A diferencia de la mayor parte de la creación, Dios no creó a la mujer de la nada. Tampoco la creó de la tierra como lo hizo con Adán sino que la mujer fue tomada del hombre:

Entonces Dios el Señor hizo que el hombre cayera en un sueño profundo y, mientras éste dormía, le sacó una costilla y le cerró la herida. De la costilla que le había quitado al hombre, Dios el Señor hizo una mujer y se la presentó al hombre, el cual exclamó: Ésta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Se llamará mujer porque del hombre fue sacada. (Génesis 2:21-23)

Adán fue diferente después que se formara a la mujer. Ahora él tenía una compañía que había sido parte suya, con quien él deseó la unión. Ambos sentían un anhelo de convertirse en un solo ser, como habían sido antes de ser separados uno del otro. Para Adán había ahora un vacío, un deseo de consumación que solo Eva podría satisfacer. Dios tuvo la intención de que ellos se relacionaran en una comunión y unidad que reflejaran las relaciones Trinitarias – una de corazón aunque separada en identidad y esencia. Como dos personas, la pareja reflejaba más plenamente la
imagen de Dios y como en la divinidad, había comunión y el vínculo entre ellos era el amor.

Además, la relación de amor entre un hombre y una mujer debe reflejar la relación de amor de Cristo con la Iglesia, Su Novia. En Efesios 5:32, Pablo señala que al convertirse en uno, el esposo y la esposa son un reflejo de la Iglesia (la novia) y su esposo Cristo (el Novio):

Por eso ... el hombre ... se unirá a su esposa, y los dos llegarán a ser un solo cuerpo. Esto es un misterio profundo; yo me refiero a Cristo y a la iglesia. En todo caso, cada uno de ustedes ame también a su esposa como a sí mismo, y que la esposa respete a su esposo. (Efesios 5:31-33)

Pablo enfatiza la similitud entre la relación de Cristo y la Iglesia y la de un matrimonio; y exhorta a la pareja a sentir plena devoción el uno por el otro en amor de la misma manera en que Jesús y la Iglesia se relacionan el uno con el otro. Dios nos hizo para que pudiéramos estar unidos por un amor profundo con Él, nuestro Novio, y que tal amor pudiera marcar también la relación que comparten un hombre y una mujer.

Antes de la caída, Adán y Eva disfrutaban de una intimidad ideal. Su comunión no estaba teñida por el miedo al rechazo o por la duda sobre la capacidad de cada uno de agradar al otro. Ellos se unían relacionalmente y sexualmente con una libertad y un placer pleno porque caminaban a la luz del perfecto amor de Dios. No experimentaban la envidia, el temor al rechazo, la inseguridad, la lujuria o la tentación de medirse a sí mismos por la respuesta del otro porque sus almas aún no habían sido infectadas por el pecado. Ellos estaban desnudos y no sentían vergüenza. Además, la desnudez física de Adán y Eva se igualaba a sus corazones y sus mentes, que estaban igualmente descubiertos el uno al otro. Su seguridad e identidad primaria provenían de su comunión constante con Dios y seguros en el amor de Dios, no tenían necesidad de esconderse.

Dios ha querido que el hombre sea libre de moverse en esta intimidad perfecta. Adán y Eva no despreciaban las diferencias de cada uno; más bien se las revelaban uno al otro. Eran capaces de celebrar la singularidad de cada uno. El hombre y la mujer fueron diseñados para experimentar un placer profundo en respuesta a la diferencia de género que Dios impartió al hombre y a la mujer. Este placer es tanto emocional y espiritual como lo es físico, pero para el adicto sexual hay mucha confusión y ceguera sobre este punto.

Intimidad Verdadera

El efecto que la Caída produjo en las relaciones humanas es nada menos que catastrófica. El temor, la vergüenza, la pelea y la culpa son acontecimientos regulares en toda interacción humana. Los hombres y las mujeres ahora esconden sus defectos uno del otro para alejar los peligros en la relación íntima. Para el hombre, en grados diversos, el deseo sexual ya no está atemperado y guiado por el amor de Dios sino que su sexualidad es más bien auto-gratificante.

La intimidad verdadera implica conocer al otro y ser conocido. Implica refugio y seguridad donde cada cónyuge puede exponer los lugares privados y sensibles del corazón. La intimidad verdadera solo puede lograrse con la sensibilidad y el cuidado por la otra persona.

Un componente clave en la intimidad verdadera es la auto-revelación. Para el adicto sexual esto puede ser aterrador. La exposición implica la posibilidad de volverse un blanco abierto al rechazo y a la vergüenza. Significa la posibilidad de volver a vivir viejos patrones de vida que podrían confirmar sus creencias negativas sobre sí mismo. Para que la vulnerabilidad (y así la intimidad verdadera) exista en una relación, cada cónyuge debe reflejar la compasión y la gracia de Dios al tratar con nuestros defectos e imperfecciones. Así como Jesús es un Sumo Sacerdote capaz de entender nuestras debilidades al confesar nuestras faltas, una relación humana verdaderamente íntima es también un lugar donde la debilidad y la vulnerabilidad deben ser honradas y protegidas en vez de burladas o despreciadas.

La Confianza

Las relaciones íntimas verdaderas deben suponer confianza. La confianza es una “seguridad firme en la integridad, la habilidad o el carácter de una persona” (American Heritage Dictionary). Para confiar en alguien, necesito razones para creer que él/ella valora la verdad y es compasivo/a. Implica seguridad y confianza en el otro. En las relaciones significa que si uno se expone a otros o se vuelve emocionalmente “desnudo”, ese otro no lo herirá.

Todos los adictos sexuales experimentan la duda de sí mismos en cuanto al temor de ser heridos por una pareja que no los acepte. La sanidad ocurre cuando este temor y esta duda sobre sí mismos se superan en relaciones verdaderas.

En las relaciones saludables, la capacidad de cada pareja de arriesgar la intimidad implica aferrarse a la verdad de Dios sobre su valor. El amor y la aceptación de Dios hacia cada individuo actúan como una protección en contra de los actos humanos de rechazo. La incapacidad de arriesgarse con otros en relaciones es una barrera principal para la intimidad verdadera del adicto sexual. En algún momento éste ha perdido su capacidad de confiar. Si el adicto va a ser sanado, gradualmente debe comenzar a confiar en la capacidad de Dios para darle valor y valía a las partes devastadas de su corazón. Estas áreas del corazón han estado escondidas por años debajo de la defensa de su comportamiento sexual. Y este comportamiento ha enmascarado el verdadero problema: el temor a la intimidad. Debido a que ningún hombre o mujer está perfectamente seguro, la confianza en la aceptación de Dios debe volverse el lugar primario de fortaleza para el adicto.

La única manera en que el adicto puede volver a confiar nuevamente es arriesgando progresivamente la dependencia y la vulnerabilidad en relaciones actuales. A medida que comience a experimentar la intimidad emocional como algo seguro, sus generalizaciones y creencias internas irracionales sobre lo que sucederá cuando muestre su debilidad comenzarán a cambiar. Esto supone que sus relaciones arriesgadas corrientes, como lo son el grupo de rendición de cuentas de Cayendo hacia Adelante o un grupo de doce pasos, sean al menos de algún modo seguros. Comenzar a arriesgar la intimidad con el sexo opuesto puede ser especialmente aterrador para el adicto. Aunque sea temeroso, la sanidad no puede ocurrir a menos que la persona esté dispuesta a arriesgar confiar en Dios y en las personas.

La Adicción Sexual es una Intimidad Falsa

Para evitar el dolor de la exposición en las relaciones íntimas, una persona puede adoptar dos estrategias básicas en extremos opuestos de un espectro. En un extremo está la estrategia mediante la cual se evita lo emocional y lo sexual. Cuando una persona opta por esta, la misma se vuelve emocionalmente distante y sexualmente inactiva. La seguridad se logra cerrando el corazón y distanciándose de cualquier conexión física.

Del otro lado del espectro está la obsesión sexual. Aquí lo encontramos al adicto sexual. Su estrategia íntima consiste en sustituir al amor por el sexo. La intoxicación de la actividad sexual con su clímax momentáneo oculta cualquier dolor relacional que pueda ocurrir. El corazón del adicto no está dispuesto a mantener una relación comprometida; más bien él experimenta una seudo-conexión por medio del contacto físico. Los sentimientos fisiológicos intensos de la excitación sexual combinados con la relación íntima física real o imaginaria se transforman en un sustituto de la verdadera intimidad. Para el adicto sexual, la intimidad falsa es una manera de conexión cuando todavía se es capaz de evitar la posibilidad del verdadero dolor relacional.

La exaltación de sus circunstancias a través de la fantasía es algo corriente en la experiencia sexual del adicto. La ilusión de que el adicto se auto-provee puede ser extremadamente exagerada o sutil. Por ejemplo, un hombre que piensa en una actriz voluptuosa mientras le hace el amor a su esposa está eludiendo la realidad al falsificar su relación ya que se está comportando como si estuviera teniendo sexo con otra persona que no es su esposa. Él puede darle a la actriz de su imaginación los atributos emocionales que él quiere y usar la imagen de la misma para estimularse sexualmente. Así, puede evitar la intimidad emocional con su esposa y la necesidad de resolver cualquier cuestión relacional de la vida real que estén obstaculizando su excitación sexual o la libertad para disfrutarla emocionalmente. La cama matrimonial, en vez de ser una extensión de amor y cuidado, se vuelve egocéntrica. Reúne sus necesidades no íntimamente y consecuentemente, lo deja sintiéndose solo. A medida que el patrón continúa, aumenta su aislamiento emocional. Usa la misma estrategia que el hombre que minimiza su riesgo emocional al recurrir a las prostitutas que, por supuesto, no esperan ningún compromiso más allá del dinero que se les dé. Ambas situaciones evitan la intimidad verdadera.

El adicto llega a creer que “si ocurre la situación que yo planifico, seré alguien. Me sentiré realizado. Soy el que puede definir lo que me traerá satisfacción o evitará el dolor.” ... Si pienso que tengo la sartén por el mango, entonces puedo considerar la vida como predecible y segura. De hecho, el adicto sexual crea una ilusión que trae algo de satisfacción y definitivamente, menos dolor relacional – a corto plazo.1

Compulsividad Sexual – Ilusión de Control

Los medios de comunicación modernos publican un torrente de imágenes que exaltan a los hombres y a las mujeres por encuentros sexuales superficiales y casuales mientras resaltan imágenes románticas y heroicas de fortaleza y poder. Todos conocemos muchísimas mujeres que se han rendido a la virilidad del macho de James Bond. Él es capaz de contestar el teléfono mientras “hace el amor” y decir a la distancia juego de palabras sexual sobre la excitación intensa de su pareja. Él tiene el control de todo. El mensaje es claro: James Bond es un “verdadero” hombre.

Volvamos a la realidad. La verdad es que el adicto sexual usa el comportamiento sexualmente compulsivo como un modo de ocultar sus necesidades insatisfechas. En su pasado, hubo demasiado poco amor y afirmación; la búsqueda presente para conectarse con otros sirve para saciar temporalmente esa sed intensa. El adicto tiene una necesidad intensa de amor, pero como teme la intimidad, tiene un conflicto: desea desesperadamente algo que simultáneamente teme profundamente. Sostiene la creencia irracional de que los rituales sexualmente compulsivos son actos de amor. Pero al mismo tiempo, debe controlar los objetos de su lujuria para impedir que emerjan sus necesidades verdaderas.

El Sexo como Poder

En general, la vida del adicto es caótica e inmanejable. Vive en un mundo sobre el cual cree tener poco o ningún control. Debido a que está desesperado de atención y aliento, se esclaviza a prácticas sexuales que le brindan un tipo de poder sobre su dolor y sus necesidades reales. Esto en parte explica la adicción sexual:

El sexo es un área en la cual los adictos sexuales creen que pueden reclamar algo de su poder. Sorprendentemente la mayoría de los adictos sexuales que tratamos describen al mismo acto sexual como algo controlado por el objeto sexual - que finalmente puede o satisfacer o frustrar su deseo sexual. Sin embargo, tal creencia añade al viaje de poder ... cada vez que los adictos sí logran un clímax sexual, consiguiendo que el objeto sexual haga lo que ellos quieran, ellos creen que consiguen controlar el objeto sexual y marcan así otro punto en el juego final de poder. Según el sistema de creencias del adicto sexual, el sexo no es una experiencia para ser compartida sino más bien un premio para ser ganado.2

Para eludir los sentimientos de impotencia, el adicto sexual debe evitar sus vulnerabilidades internas usando las debilidades de su objeto sexual. En esto, el adicto es anti-relacional y usa sus habilidades para manipular su conquista, como si estuviera jugando por ganar un juego. Él se anota un tanto cada vez que saca provecho de la necesidad.

“El truco es conseguir una mujer para tener sexo o que ella quiera tener sexo conmigo sin que sepa cuanto lo deseo,” asegura Todd. “Si le hago saber a la mujer cuánto la quiero, ella jugará conmigo, jugueteará conmigo, me engañará.”3

Es importante notar acá que no todos los adictos participan en la compulsividad sexual con personas de la vida real. A menudo mantienen una distancia segura y un sentido de poder y control al involucrarse ellos mismos en la fantasía o mirando sexo a través de medios pornográficos. Luego, la masturbación y el orgasmo completan el ciclo.

Pero estas relaciones son creadas en realidad por el adicto mismo, fantasías aparentemente seguras y estructuradas para ser lo que el adicto quiere que sean. El adicto cree en la ilusión del control porque él o ella controla la ilusión. “El póster central será todo lo que ella quiere que él sea.” “Las personas con las que tengo relaciones serán colaboradoras y me harán sentir fantástico.”
La fantasía parece ser mucho más segura que el arriesgar las emociones en relaciones impredecibles y sufrir el dolor que la intimidad verdadera puede causar. Durante un momento corto, el póster central o la prostituta es cautivada con el adicto sexual. La aceptación es incondicional. El rechazo no es posible. El sexo es una conquista – imaginaria o real – y calma la sensación aterradora de no pertenecer. Por al menos un corto momento, las fantasías se vuelven más reales que la vida.4

Los cristianos que son adictos a menudo se contienen de la relación física debido a la prohibición explícita de las Escrituras en cuanto a la inmoralidad sexual. Sin embargo, en la dinámica de su vida interior, el adicto cristiano puede fantasear sobre juegos de poder con las parejas de sexo lo cual produce el mismo sentido de control, afirmación, aceptación y seguridad que él necesita para obtener su arreglo. La fantasía, como Jesús la enseñó, es solo una forma tan maligna de inmoralidad sexual como lo es la forma física plena que se esté imaginando.

Ustedes han oído que se dijo: 'No cometas adulterio.' Pero yo les digo que cualquiera que mira a una mujer y la codicia ya ha cometido adulterio con ella en el corazón. (Mateo 5:27-28)

El Sexo como Suficiencia

Además de enorgullecerse por su habilidad de atrapar objetos sexuales de su elección, los adictos sexuales, como Todd, sienten normalmente que el sexo es algo que ellos hacen particularmente bien ... Como los alcohólicos que se enorgullecen por su habilidad de dar cien mil vueltas bebiendo, los adictos sexuales a menudo creen que su actuación sexual es “el” talento especial que poseen.5

El proceso de pensamiento del adicto a menudo es algo así: “Si puedo atraer a una pareja sexual, entonces debo ser deseable”. Piensa de su actuación sexual y del atractivo de su cuerpo como un indicador y una medida de su valor y suficiencia. Lo que él puede no reconocer es que a menudo puede haber un adicto del otro lado de la interacción que esté simplemente tan desesperado por probar que él/ella es amoroso/a.

El Sexo como Amor

Los adictos sexuales ponen su dependencia total en el sexo para reunir todas sus necesidades de amor porque no saben cómo ser verdaderamente íntimos. Para el exhibicionista, la exhibición de su cuerpo es un sustituto superficial y seguro para la exposición y la aceptación de su alma. El adicto confunde la exposición física con la relación íntima verdadera. En el caso del voyeur, la excitación y el peligro de echar un vistazo a la desnudez de alguien puede parecer como un punto de conexión y proveer un punto seguro para sentirse íntimo. Al visitar a una prostituta, el adicto paga por los favores sexuales y espera que ella sepa justamente qué decir para afirmar al niño inseguro cuya necesidad de ser amado lo conduce a alguien que lo “entiende”. ¿Qué entiende? La prostituta exitosa y altamente pagada entiende la necesidad de afirmación de la proeza sexual de su cliente para sentirse amado y aceptado.

La impulsora detrás de la compulsión del adicto sexual es una necesidad desesperada de amor. Éste tiende a interpretar cualquier tipo de sexualidad o de interés sexual por parte de otra persona como amor. Bill, un hombre casado de cuarenta y dos años, explicó angustiado:

Necesito sexo al menos una vez al día. Pero mi esposa no me lo da más. Hoy hace tres días desde la última vez que estuvimos juntos. Realmente tengo miedo de que mi matrimonio fracase. Sé que no tiene sentido, pero no me siento amado por mi esposa si no tenemos sexo.

Bill ha sustituido el amor por el sexo. Su perspectiva de lo que es normal en las relaciones ha sido abrumada por sus profundas necesidades insatisfechas de afirmación. Su grito constante por amor se ha vuelto en un grito constante por sexo.

La esposa de Bill vive en una realidad totalmente diferente. Últimamente, cada vez que Bill se acerca para tener sexo, ella se siente usada. Ella desea la intimidad de una relación emocional. Bill protesta cuando ella dice que no, y ella siente que él no la entiende. El dolor del aislamiento creciente que surge por la incapacidad de Bill de ver la relación desde la perspectiva de ella solo sirve para profundizar la división entre ellos.

A través de la sensualidad, el adicto rutinariamente evita estar conectado a su corazón. Debido a que su corazón está lleno de emociones dolorosas, él reprime su corazón a través de la adicción. Ya que su corazón ha sido roto, el dolor no está presente, pero tampoco pueden estar presente la belleza del gozo o del amor de Dios. Como consecuencia, no puede contener el conocimiento del amor de Dios por él, y el reino de Dios no puede asir su corazón.

Dios quiere realizar un trabajo de limpieza y de restauración en las profundidades de cada corazón. La participación en el reino de Dios requiere que le permitamos a Dios entrar en las profundidades nuestro corazón. Para hacer esto, debemos obedecerlo, lo que significa que toda nuestra vida debe ser sometida a Él, inclusive la sexualidad. Nuestra sexualidad sí que realmente afecta nuestra espiritualidad. Pablo escribe:

¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios. (1 Corintios 6:19-20)

El adicto sexual debe volverse a Dios como su fuente de aceptación, afirmación y amor. Debe dejar de lado la ilusión auto-centrada de control que alimenta la adicción sexual. Mientras que el adicto continúe con su pecado sexual, ignorará al Espíritu Santo dentro suyo y entorpecerá su capacidad de oír aún la pequeña voz de Dios, distanciándose cada vez más de Él.

El adicto puede comenzar a tener relaciones verdaderamente íntimas y afectuosas solo cuando confíe en el poder de Dios para restaurar el alma. Al hacerlo, comenzará a recibir su herencia en el reino.

Dos Rutas del Dolor

Con respecto a los actos compulsivos en sí, el adicto solo tiene dos opciones abiertas para él y ambas involucran al dolor.

La primer opción es continuar con la compulsión sexual y la probabilidad de aumento de pecados más injustos y más dolorosos en contra de los otros. Esto es doloroso porque el adicto separa cada vez más su alma de Dios, la Fuente verdadera de amor y valor que él desea. Además, cada orgasmo ilícito (el resultado inevitable de la compulsión sexual) continuará seguido por la desesperación relacionada por estar atrapado por el pecado.

La segunda opción abierta al adicto ya ha sido señalada. Consiste en, a través de Su gracia, escoger detener este comportamiento sexual compulsivo y permitir al Señor descubrir las necesidades y las heridas subyacentes de su corazón. Esta ruta conduce al dolor que el adicto ha estado evitando y del que Jesús quiere encargarse. A medida que los recuerdos dolorosos, los temores al rechazo, las creencias pecaminosas centrales se procesan, el adicto comenzará a obtener un entendimiento sobre lo que es verdaderamente la intimidad. Comenzará a descubrir que su necesidad de recibir y de dar amor verdadero se vuelve más poderosa que su adicción.

R e f e r e n c i a s

1 Dr. Harry W. Schaumburg, False Intimacy [Intimidad Falsa] (Colorado: NavPress, 1992) 24.
2 Dr. Ralph Earle y Dr. Gregory Crow, Lonely All The Time [Solitario Todo el Tiempo] (Nueva York: Simon & Schuster Inc., 1989) 24.
3 Dr. Ralph Earle y Dr. Gregory Crow, Lonely All The Time [Solitario Todo el Tiempo] (Nueva York: Simon & Schuster Inc., 1989) 25.
4 Dr. Harry W. Schaumburg, False Intimacy [Intimidad Falsa] (Colorado: NavPress, 1992) 28.
5 Dr. Ralph Earle y Dr. Gregory Crow, Lonely All The Time [Solitario Todo el Tiempo] (Nueva York: Simon & Schuster Inc., 1989) 25.

Notas Personales

Tarea

1. ¿Se ha sentido alguna vez herido o rechazado después de arriesgar la vulnerabilidad emocional con otros (piense en su infancia y adultez)? Describa algunos acontecimientos significativos.



2. Realice una exposición en la que evalúe su capacidad de confiar en las relaciones íntimas.



3. Describa cualquier manera en la que usted use el sexo para la afirmación o control en relaciones imaginadas o reales. Por ejemplo (marque si corresponde):

___ “Creo que soy particularmente talentoso al hacer el amor”.

___ “En mi fantasía, mis parejas se sienten intimidadas por mi sexualidad, especialmente excitadas por mí, y me suplican por más, me llueven halagos, etc.”

___ “Me siento poderoso, importante y en control cuando manipulo mis objetos de sexo.”

___ “En la vida real o en la fantasía, dependo de la afirmación de otros basada en la forma corporal, tamaño, etc.”

___ “A veces en mis fantasías sexuales cambio la forma o el tamaño de mi cuerpo para ser más atractivo.”

___ “En mis fantasías tengo resistencia y energía sexual ilimitada.”

___ Otros:

4. ¿Ha descubierto algún modo en el que usted sustituye el amor por el sexo? Explique.

Punto de Acción: Escriba un paso relacional que usted pueda comenzar a implementar para aumentar sus habilidades de intimidad no-sexual.


Comentarios

  1. Gracias por el artículo. Sobre el tema hay libros en esta página: www.corazonesvendados.wordpress.com

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